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martes, 1 de diciembre de 2015

Crónica de Boca de Yaracuy

El pueblo de Boca de Yaracuy está situado en el ángulo noroeste del estado Carabobo, su río sirve de línea divisoria entre los estados Falcón Yaracuy y el mismo Carabobo, es zona contigua de la costa oriental falconiana. El río Yaracuy ha sido en el tiempo y lo es en la actualidad, la savia y la sangre del poblado. Este río nace en las serranías de Aroa, al norte de las montañas María Lionza, tiene un gran recorrido y en su cuenca tributaria es de 2.220 km2. Pedro José De Olavarriaga en su instrucción General y Particular de la Provincia de Venezuela en los años de 1720 y 1721 señala, "el río Yaracuy empieza de un cerro llamado Sernuraco. el cual está de 30 leguas distante de su boca pasando por entre las jurisdicciones de Nirgua y Barquisimeto... Este río se debe considerar como muy importante a los intereses de su Majestad pues el provecho que se puede sacar de él, es bastante para asistir la defensa de su costa".

A través del río Yaracuy se realizaba, a mediados del siglo pasado, un intenso tráfico comercial entre Puerto Cabello y los pueblos interioranos de la región centro occidental. Las mercancías eran despachadas en cuatro días desde el Puerto hasta El Chino, pequeño embarcadero fluvial en las inmediaciones de San Felipe, según nos refiere el notable científico italiano Agustín Codazzi. De El Chino en adelante las mercancías eran transportada en carretas y bestias de carga, para lo cual se habían construido almacenes y edificios en los caseríos de La Hoya y El Chino que conformaron junto con la vivienda de los mineros, leñadores y encargados del trasporte de la madera una infraestructura comercial de cierta importancia.

El alemán Karl Ferdmad Appun hace mención en su obra "En los Trópicos" sobre el ecosistema del río Yaracuy. "Sus selvas de galería en sus riberas, su flora y principalmente su variada fauna destacándose el Caimán déla Costa, el Mato Real, Chigüire, Venados, Araguatos, el Mono "Araña", aves de rapiña, el Garzón Soldado, las Comearas, garzas blancas entre otras".

Andresote fue un zambo nativo de Valencia que utilizó estos parajes exuberantes de río Yaracuy como escondrijo para burlarse por mucho tiempo de la Real Compañía Guipuzcoana, encargada del monopolio comercial de España con Venezuela. Sucedió entre 1732 y 1735.

Se hizo jefe desde la zona costera hasta los valles de Yaracuy para proteger el contrabando de los holandeses que operaban en la Isla d Curazao, con los hacendados de la región. Andresote no sólo tuvo el apoyo de los hacendados, sino que logró reunir un numeroso grupo de esclavos y negros libres que les permitió derrotar en varias oportunidades las tropas del gobernador d la provincia. En 1734 acabó con un ejército de 300 soldados que habían sido enviados por el gobierno y la Guipuzcoana para apresarlo. Al gobierno se le hacía difícil atrapar a Andresote porque éste tenía el apoyo de la mayoría de la población que le informaba de todos los movimientos de las tropas oficiales, así como también le suministraban las provisiones. Tuvo el gobierno que mandar una expedición de más de 1.500 hombres para disolver el ejército de Andresote, quien con la ayuda de los contrabandistas holandeses logró huir a Curazao, no así muchos de sus partidarios que fueron condenados a muerte.

Hoy en día el río Yaracuy no ha perdido toda su belleza a pesar de sus aguas ya no lucen cristalinas como antes, los desechos industriales de Morcapel y Venepal han enturbiado su cauce unido a las deforestaciones que han disminuido su caudal y lacerado su flora y su fauna. Todavía siguen las casas del pueblo vestidas con tablas de Guamo y su bucólica gente entregada a las labores del mar, de sus labios se escuchan leyendas y cantos que dejan asomar añoranzas por tiempos pasados. Las manos curtidas por manchas de coco, pero sus palabras son amables y sinceras, su trato sencillo y afable enaltece sus rasgos de humildad encerrados en su piel de cacao y pelo ensortijado. De ellos supe del gigantesco mero que habitaba en el río que cuando se movía producía estampida atemorizada de los demás animalitos fluviales hasta que un buen día llegó Ramón Saavedra, alias Antayo, y lo pescó.

Otra leyenda, la de El Carretón que pasaba a media noche por las calles del pueblo y que espantaba a los vecinos, desapareció cuando instalaron la luz eléctrica en el año de 1976.


Tampoco se supo más de un enorme animal que se encontraba en la boca del río que reventaba los cordeles: se enterraba en el fondo y no había fuerza humana capaz de moverlo.



Fuente: Libro Crónicas desde Morón, escrito por el Profesor Alexis Coello.



El Trapiche Viejo

En terrenos de colinas de suaves pendientes, hacia el noroeste del municipio, hubo una vez un pequeño trapiche destinado a producir melaza para alimentar el ganado y papelón para endulzar el café de los parroquianos y demás uso de confiterías. Sería en la década de los cincuenta su pleno funcionamiento y en los primeros años de los sesenta su muerte anunciada. Ahora no puedo precisar su vida útil. No es extraño que este trapiche fuera también propiedad de Galavís, aunque alguien me dijo que estuvo bajo la égida del doctor Carozzo o de la Petroquímica. Su producción debió ser limitada, circunscrita a un consumo moderado.

Cuando adolescentes, pudimos ver el viejo trapiche abandonado, aún funcionaba el sistema mecánico de la molienda y en cilindricos tanques subterráneos permanecía todavía la melaza olvidada cuyo penetrante aroma denotaba el florecimiento y la prosperidad de otros tiempos.

En un pequeño valle se hizo un campo para jugar al béisbol. Eran los tiempos de barrio Coro Viejo o Bota Burro. Se fueron excavando las paredes del cerro para ganar terreno plano, puesto que por el otro extremo una ciénaga casi permanente amenazaba con tomar el espacio conquistado. Los amigos de la cacería frecuentaban el lugar por la presencia de varias especies de animales silvestres. Joaquín Delfín mataba tigres con su machete y su perra cazadora y Juan Zavala los espantaba con su sombrero (¡Sooo, tigre!) cuando estaban a la orilla del camino.

En algún paraje escondido, Emiro Reyes y Rafael Velásquez echaron amarras a una rucia y la alimentaron cierto tiempo. No sabemos cuál era el motivo de esta actitud, quizás eran guiados por su amor conservacionista hacia los animales. ¿Usted cree? Otro que era un experto en amarrar con mecate a los cuadrúpedos fue Alexis Hernández.

Hablando beisbolísticamente, el campo se hizo a duras penas y con mucho sacrificio. Recordamos entre los jefes y entrenadores de esos años a Ángel Eugo y a Héctor Idehoven. El primero fue manager de un equipo trabuco llamado "Trapiche Star" -del cual fui short stop- que llevó el nombre de Morón lejos de sus fronteras.

El segundo lidió con muchos de nosotros para hacernos peloteros, siempre sentimos su mano amiga en todos los campos improvisados donde se jugaba entonces: La Pancha, la vega del río Morón cerca de La Charneca, en los terrenos cerca de la empresa de explosivos, y otros.

En el campo de El Trapiche se daban grandes caimaneras, pero también se trabajaba en el desmonte simultáneamente. Una vez, estando en ambas faenas, unos cortaban monte y otros jugábamos, se encontraba Félix Coyote en un bajo del campo cuando de pronto le cayó sobre el cuello una enorme culebra que se le enroscó en el mismo; este cristiano pegó una solemne carrera que nadie lo pudo alcanzar para quitarle el reptil del pescuezo: todavía lo andan buscando. El viejo campo de béisbol d El Trapiche hoy permanece cubierto por las aguas que un tubo roto, de esos que van hacia Pequiven, vertió por largo tiempo sin que nadie pudiera evitarlo. Hoy, en vez de oírse los gritos alegres de los peloteros se oye el croar de las ranas y el sigilo de la baba cuando acecha a su presa.

En la parte alta de El Trapiche se conformó un barrio de forma longitudinal que llega hasta el sector El Retruque, en las inmediaciones del barrio Valle Verde. Los pobladores son de escasos recursos. Poseen medianamente algunos servicios. Sin embargo, se ha observado crecer, en los últimos años, los índices de delincuencia y marginalidad.

"Udón Pérez"se llama su escuela, que se construyó sobre las viejas instalaciones de El Trapiche. Esta escuela fue creada agracias a las iniciativas del Club de Leones de Morón conjuntamente con el sindicato de Pequiven y la municipalidad de Puerto Cabello. En la actualidad es una escuela perteneciente al ayuntamiento morense y es dirigida por Irais de Pacheco. Se me dice que el nombre de "Udón Pérez" se le puso por la presencia de varios maracuchos en los organismos gestores que así quisieron honrar la memoria del ilustre poeta nacido en Maracaibo el 6 de marzo de 1871. Fue el poeta que le cantó a la tierra del sol amada, quien compuso la letra del himno del estado Zulia. Quedó huérfano a los diez años de edad y esto no fue obstáculo para que estudiara en la Universidad del Zulia medicina y ciencias políticas, aunque no se graduaría nunca "a pesar de haber podido hacerlo con honores, porque decía que había aprendido para ser docto y no doctor". Fue un poeta clásico y romántico. Udón Pérez murió repentinamente el 24 de julio de 1926.


Siempre vuelvo al trapiche cuando voy a darle zapato, en dominó, a Onésimo Riera.



Fuente: Libro Crónicas desde Morón, escrito por el Profesor Alexis Coello.



Sanchón

Se desconoce el origen de este nombre. Podría ser un derivado de Sancho, reyes de Castilla, Aragón, Navarra y León (provincias Ibéricas) entre los siglos X y XII, o de Sancho Panza, fiel escudero del Quijote. También pudiera ser ¿porqué no? una distorsión del vocablo ancho-anchón-sanchón o el nombre de algún santo. Lo cierto es que con este nombre se conoce el río que por muchos años dividió a las jurisdicciones de Valencia y Nirgua. No obstante, su nombre debe haber surgido en el siglo XII puesto que no aparece en el croquis levantado por Don Juan De Pimentel en el año 1578 (finales del siglo XVI). En este croquis se hace referencia a los ríos Aroa, Aracoy o Yaracuy, y al río Morón y no se incluye a Sanchón.

Al oeste del valle del río Aguas Calientes se encuentran las cumbres de Sanchón en la vertiente norte de la cordillera de la costa. Entre estas cumbres está la montaña "María Teresa" a una altura sobre el nivel del mar de 1769 metros. En estas alturas se mantiene un tupido follaje vegetal cubierto por minúsculas gotas de agua y bajo esta capa arbórea fluyen en manantiales y arroyos que drenan hacia la cuenca tributaria del río Sanchón, que tiene una extensión de 86 Km2.

El Mar Caribe es la cuenca receptora de las aguas del Sanchón. Pocos metros antes del contacto con el mar, el río forma vanos meandros, disminuye su velocidad, se estanca por la carencia de un pronunciado desnivel, con sus crecidas en la época de lluvias rompe con el banco de arena que se ha formado delante de él y desemboca en línea recta al mar.

Hemos dicho en líneas anteriores que en el plano hecho por Don Juan De Pimentel en 1578 no aparece Sanchón pero sí aparece el Puerto de Chávez, ubicado en las inmediaciones de Sanchón o viceversa. Puerto Chávez se localizó en la punta del mismo nombre y fungió como un sitio de embarque y desembarque. Su nombre se debe a que dicho puerto se encontraba situado en dentro de las posesiones del alcalde Benito Chávez. En su instrucción general y particular de 1720 y 1721, Pedro José De Olavarriaga nos habla de la punta y el puerto de Chávez. "La punta de Chávez es estrecha, se adelanta en mar 200 pasos geométricos a la banda del oeste de ellas es el puerto de este nombre... El puerto de Chávez es una playa formada por la punta de este nombre y la que sigue, la que sigue, los navios y balandras dan fondo a la misma punta pegados, y ningún interés les conduce en este puerto sino el trato, al medio de la playa sale un río llamado Sanchón que sale de la serranía, y separa la jurisdicción de Valencia con la de Nirgua...".

El valle de Sanchón también fue visitado por el Obispo Mariano Martí en su labor evangelizadora durante los años 1772 y 1773 dejando constancia de su misión humanitaria y civilizadora en el pequeño caserío que se dormía con el arrullo de las aguas que descendían del regazo de María Teresa. Sanchón fue un refugio de los negros cimarrones, fugitivos y bandoleros que buscaban, en las incultas montañas, escaparse del martirio y del ignominioso castigo que reservaban las leyes de los blancos para todo aquél que desobedeciera al régimen.

Don Ángel Altolaguirre en sus "Relaciones Geográficas" de 1768, nos habla sobre la existencia de un cumbe en las montañas de Sanchón, sin embargo, considera como no muy habitable este valle: "Este cumbe está entre la boca del rio Sanchón hasta tierra adentro. El valle está inhabitable por lo enfermizo y por ser sus aguas como pestíferas.

Este paso y boca del río Sanchón es como la llave del Puerto de Cabello, porque los que van a él de todas estas jurisdicciones y por la costa, han de pasar por allí precisamente, y los que vienen también de Aguas Calientes, han de hacer lo propio, por cuyo motivo han visto diferentes veces salir algunos ladrones al camino real".

El 23 de marzo de 1859, a las diez de la noche, llegaron el General Ezequiel Zamora y su ejército a las riberas del Sanchón, allí preparó sus tropas para dar la batalla de "El Palito" en contra de las milicias del gobierno. Veamos lo que nos dice Francisco González Guiñan en su Historia Contemporánea: "Allí dividió (Zamora) sus tropas en dos partes, despachando una de ellas, compuesta de los batallones Federación y Flanque4adores, por la vía de El Cambur a salir al camino carretero que de Valencia conduce a Puerto Cabello, con la expresa recomendación de observar la más completa cautela en la marcha y con la orden de romper los fuegos inmediatamente que llegaran a El Palito. La otra parte de las tropas federales marchó por la costa, llevando a su cabeza a los generales Zamora, González y Trias. Poco tiempo después de la partida de Zamora, el caserío de Sanchón fue arrasado por las llamas como castigo a su apoyo a la causa Federal. Esta vil acción fue encabezada por Silverio Escalona, comandante de las tropas del gobierno conservador".


Los terrenos de Sanchón fueron propiedad del General José Félix Mora, como consta en la documentación de la sucesión "Casa de Tejas". Hoy en día son propiedad de la refinería Corpoven que usufructúa el río para uso industrial.



Fuente: Libro Crónicas desde Morón, escrito por el Profesor Alexis Coello.



San Pablo de Urama

Por iniciativa del concejal de Urama Luis Blanco (Willin), secundado por el buen amigo Domingo Pinto, hemos emprendido un trabajo geohistórico sobre la localidad de San Pablo de Urama. Aunque todavía no está concluido, queremos adelantarles una semblanza de este bucólico pueblo. Está ubicado en la parte nor-occidental del municipio Juan José Mora. Limita al norte con el río Yaracuy. Al sur con la carretera Panamericana y el río Urama en su declive hacia el mar. Por el este con la línea divisoria entre Morón y Urama, Parroquia de Juan José Mora. Esta línea parte desde el lindero norte con el estado Yaracuy, en el río del mismo nombre, sigue al sur hasta encontrar la quebrada Sanguijuela, de aquí hasta terminar en la fila La Justa. Y por el oeste se rodea de las aguas de los ríos Canoabito, Taría y el Yaracuy que lo separa de las poblaciones vecinas del extremo oriental del estado Yaracuy (La Hoya, Farriar, Aguas Negras, El Chino).

San Pablo se encuentra emplazado en el extenso valle del río Yaracuy, que con la ayuda del río Aroa más las abundantes precipitaciones, han venido erosionando las rocas y rellenando este amplio estuario de origen cenozoico que se extiende entre la serranía de Aroa y la punta norteña del macizo de Nirgua. Este valle es propiamente un surco producto del hundimiento del terreno por causa tectónica. Veamos lo que nos dice un informe geológico y minero de los yacimientos de cobre de Aroa: "El valle se encuentra relleno de aluviones modernos y sus características fisiografías indican la posibilidad de un origen tectónico, un bloque deprimido entre dos fallas, es decir, un graben ".

Esta depresión o surco tectónico funciona como un corredor que comunica la región de los llanos con los puertos del Caribe (Puerto Cabello y anteriormente Tucacas, lo que posibilitó el poblamiento de cumbres, valles y hoyas intermedias y a la par el tendido de carreteras y vías férreas para el transporte de carga (cobre, caña de azúcar, etc.), actividad que impulsó una época floreciente de estos pueblos que languidecen de tristeza hoy en día.

La conformación del terreno es inestable, sujeta a movimientos sísmicos. Sobre estas tierras se levanta una vegetación selvática, densa, con grandes reservónos de agua y una variada fauna. En la parte del litoral, y antes también, se presentan algunas ciénagas cubiertas por los cocales y malezas que también cubren los cordones arenosos de la explanada del Golfo Triste. En el litoral las albuferas ya no existen, han sido tapiadas por la acción fluvio-marina en complicidad con el tiempo.

La zona goza de un clima benigno. Los vientos del norte penetran por el abra barloventeña de Tucacas, facilitando su paso la morfología del surco, lo que permite un refrescamiento de la temperatura no haciéndola excesiva. Las temperaturas máximas que se dan en los meses de marzo o abril, no sobrepasan los 26 grados centígrados; y la diferencia con la mínima temperatura que se da en el mes de enero, no es grande: la oscilación es de un poco más de un grado, por lo tanto posee temperaturas agradables casi todo el año. En relación a la lluviosidad, podemos decir que es abundante, teniendo su máxima expresión en los meses de junio o julio. Este sector puede presentar precipitaciones de 1.000 a 1.500 mm. Anuales. El déficit entre la evaporación y la lluviosidad es prácticamente nulo, tal como lo demuestra la exuberante vegetación del área y la excelentísima vocación agrícola de sus tierras.


Los suelos son aluvionales, pertenecientes a la era cuaternaria, están constituidos fundamentalmente por arenas, limos, arcillas y gravas poco consolidadas. Son suelos formados por materiales sedimentarios de reciente formación, destacando los terrenos arenosos, poco compactados y de topografía plana con pendientes menores al 0,2%. Esta planicie está cargada de un bosque denso y poco aprovechada para la agricultura, más bien su uso se orienta actualmente a la explotación maderera y ganadera. Por ser una zona en las adyacencias de vanos ríos y por su baja topografía, es propensa a las inundaciones en la época de lluvia y en las épocas de sequía mantiene un nivel freático muy alto. La propiedad territorial o tenencia de la tierra en el área de San Pablo y tierras circunvecinas es un testimonio o signo viviente del viejo latifundismo gomecista de principios de siglo. Esta herencia del gomecismo ha sobrevivido hasta hoy. Desde los tiempos del General Félix Galavís hasta los terratenientes de fin de siglo (también de la familia Galavís) en combinación con los Sansones (Sangala), mantienen aún la propiedad de los terrenos sobre los cuales se erige el poblado de San Pablo.


Fuente: Libro Crónicas desde Morón, escrito por el Profesor Alexis Coello.



Historia de Palma Sola

Palma Sola constituye una extensión de tierra planas en las adyacencias del mar, enclavado entre la desembocadura del río Morón y el saliente de punta Morón. Sus suelos son de tipo-salino-arenoso, cubiertos por una vegetación desidua en transición xerófita.

Sus parajes son el hábitat natural de aves como el arrendajo, garzas, gaviotas y reptiles como las serpientes de cascabel y la coral. Quizás su nombre (Palma Sola) haya sido extraído de las soledades que envuelven su taciturnos paisajes donde resalta la palmera que batiéndose al viento señorea por las tardes manchadas de sol y regocija por la virginidad perdida de la mar a causa del espolón que como lengua rocosa penetra en sus entrañas para beneplácito de pescadores y surfistas.

Las costas de Palma Sola vieron desembarcar al Mariscal Juan Crisóstomo Falcón un 24 de julio de 1859, proveniente de la isla de Curazao. Traía además, la goleta del Mariscal, Falcón al futuro presidente e "Ilustre Americano" Antonio Guzmán Blanco, Jacinto Regino Pachano y otros 35 acompañantes. En el mismo año, en menos de 4 meses estuvieron en Morón los máximos dirigentes de la Federación. Efectivamente, el general Ezequiel Zamora estuvo en Morón desde el 23 de marzo de aquel año; estableció su cuartel general, incrementó sus tropas con moroneros y luego venció a las fuerzas del gobierno en la batalla de El Palito, regresó a Morón y marchó hacia San Felipe. El Mariscal Falcón llegó por Palma Sola, pernoctó en Morón y siguió el rumbo de Zamora. Sin embargo, lo significativo es que los moronenses pudieron comparar las dos personalidades de los jefes federales.

Según los cronistas de ese entonces, el historiador Federico Brito Figueroa señala lo siguiente: "Falcón estaba sano y salvo en Morón desde el 24 de julio de 1859, renegando de esta nefasta invasión, temblaba de rabia y envidia, porque los moroneros solamente preguntaban por Zamora, y comentaban entre sí que el jefe del pueblo soberano venía de regreso de los llanos para marchar hacia Caracas y terminar con la oligarquía. Algunos llegaban a gritar mirando de reojo a los acompañantes de Falcón: ¿Estado mayor con patiquines? Para estado mayor el del general Zamora, con hombres como Prudencio Vásquez".

Quiso el general Marcos Pérez Jiménez, Presidente de la República, construir una moderna urbanización en los terrenos de Palma Sola, aprovechando su tibio clima y su brisa de mar que armoniza con una estratégica posición geográfica. Para tal efecto se creó un ambicioso proyecto urbanístico que abarca diversas áreas de servicio, vialidad, cloacas, recreación, educación, etc., y confortables viviendas que matizaban un espacio idóneo para la vivencia y esparcimiento humanos.

Este proyecto paradisíaco o esta urbanización modelo fue truncado con la llegada de los gobiernos democráticos. Allí quedaron las amplias viviendas sepultadas bajo un manto vegetal, calles perdidas en el follaje del tiempo, a medio camino se detuvieron los sueños de grandeza. Palma Sola aún sigue esperando. También su parsimonia vio esfumar su río Canme, que una vez calmó su sed, el Morón infielmente se desvió por caminos nauseabundos. Quedó en su aridez la sequía, que hoy es su entrañable amiga, como también lo son los amores furtivos que se cobijan bajo su cielo brumoso de blanco y la verde espesura de los matorrales. En 1963 se emplazó en sus lares la compañía alemana Volkswagen de Venezuela. Con el impulso de los europeos la zona obtuvo un dinamismo inusitado, se construyeron nuevas viviendas para los trabajadores, se abrieron los sitios de recreación y la playa se colmaba de bañistas que disfrutaban de las modernas instalaciones de los prósperos balnearios.

Pero esta ensambladura del popular vehículo tuvo un final infeliz. Producir un vehículo a bajo precio para los venezolanos era una ofensa para las grandes compañías automotrices, era una inaceptable competencia para la Ford y la Chevrolet, por lo tanto había que aplastar a la intrusa alemana, y así fue. La General Motors, el Poder Judicial y la mafia smdicalera se encargaron de echar la lápida sobre la cuna del escarabajo y el pobre se quedó con las ganas de tener carro y Palma Sola volvió a dormirse en sus laureles.

Hoy día Palma Sola es la única playa del moronense, allí acuden los fines de semana. En los alrededores de la playa se han instalado numerosas casitas para expender pescados y refrescos.

En una de ellas se encuentra Marino, llamado "El Camello"por sus amigos, como un ermitaño del mar tira su cordel al agua en busca de su presa, buen pescador pero mejor bochador de bolas criollas.


"¡Ahí tienes tu camello! ¡Ahí tienes tu camello!", le grita Marino al público cuando pega un boche clavao, ya que los presentes buscan ofenderle para desconcentrarlo. Pero El Camello no come cuento.


Fuente: Libro Crónicas desde Morón, escrito por el Profesor Alexis Coello.



Sector La Pancha

La Pancha fue un surco cenagoso (todavía lo es en parte), que constituye la vega del rio Morón en su curso medio y en su lado oeste. Este lote de terreno es anegadizo, excepto la parte que ha sido rellenada y donde se ubican importantes establecimientos comerciales. Su ubicación es céntrica, a escasos metros de la encrucijada de Morón y al costado este la avenida Falcón. Esta zona es el desagüe natural del río a la vez el área que recoge el drenaje de las aguas que bajan de la parte occidental (de los barrios de San Diego, Las Parcelas, La Línea, Barrio Coro, etc.) y que son conducidas hasta el lecho del río, por esto es que La Pancha está cruzada de canales y quebradas que como cicatrices marcaron su incierto destino.

La Pancha está frente a Bota Burro, apenas divididos por la Av. Falcón. Sobre estos terrenos inundables se construyeron sin mucha (o ninguna) planificación los barrios La Pancha, La Charneca, Barrio Unión y el sector aledaño a la Av. Falcón. Este espacio se nutrió poblacionalmente hablando en la década de los 60, a raíz del boom industrial surgieron barrios improvisados y de una configuración anárquica, ranchos de tablas y cartón que hoy en día se han renovado hasta convertirse en lujosas casas y modestas quintas en calles pavimentadas impregnadas de la vitalidad bulliciosa de los infantes.

Sus rincones y caminos, sus calles estrechas nos susurran simpáticas anécdotas y graciosas menudencias, algunas de las cuales seguidamente vamos a relatar.

Esta zona era el escenario de las actuaciones de Chiripa, gran amigo de lo ajeno y hábil para penetrar a la residencia de sus víctimas para sustraerles modestos artefactos domésticos como radios, planchas, ventiladores, algo de dinero, joyas etc. (para entonces no había muchos televisores, ni existían los sofisticados equipos de sonidos ni los VHS). Chiripa era el azote del Barrio Unión. Cierta noche se organizaron varios vecinos para atrapar al ladrón. Se reunieron para preparar la estrategia de la captura Fay Calembé, el difunto Luis Acosta, José Partida, Gregorio Quevedo, Lino Arévalo y mi difunto padre. Ellos suponían que Chiripa llegaría en la madrugada por lo que cada uno se ubicó en un sitio estratégico acompañado de una botella de popular para "aguantar el frío y mantener la vigilia " y efectivamente Chiripa pasó a las tres de la madrugada, los consiguió dormidos de la pea, robó en el barrio y de paso les llevó las carteras en medio de los ronquidos de los durmientes.

Chiripa era un ladrón sano. A nadie agredía, su defensa era sus ágiles piernas para desaparecer en la noche ayudado siempre por vestimenta negra. Algunos dicen que murió en el servicio militar.

En las cercanías del puente sobre el canal que descarga en el río Morón, frente a la avenida Falcón, se encontraba un inmueble que fue habitado por la familia Bracho (en la actual Moronera), luego funcionó allí una funeraria regentada por el popular Venegas, hombre de aspecto muy sobrio. Venegas acostumbraba dormir dentro de los ataúdes, muchos clientes o visitantes ocasionales pegaron la carrera bien lejos cuando entraban a la funeraria en hora de la mañana y al tocar la puerta Venegas se levantaba con cara de enratonado espantando en el acto a los desprevenidos visitantes. Venegas tuvo ciertos inconvenientes con algunos pobladores porque si alguien se desmayara o tuviera un ataque de epilepsia, inmediatamente Venegas sacaba su metro que llevaba en la cintura y le tomaba la medida para proveerle el ataúd. Más de uno se levantó y le dio una trompada. Hoy nadie sabe de él, algunos dicen que falleció, otros dicen que está en la cárcel.

En este mismo lugar funcionó una pescadería. Era propiedad de uno de los hermanos Moreno. Allí trabajaron como empleados Norman Colmenares y Alberto Moreno. Ambos eran registrados por las tardes antes de salir del local por el propietario del negocio, para evitar el acostumbrado piquete.


Norman decidió burlar la estricta vigilancia del dueño, entonces mandaba a su mujer a comprar pescado por las tardes y, dentro del pescado, en el lugar de las tripas, metía billetes de 500 bolívares. Pero Alberto un día lo descubre y le propone un acuerdo. Los billetes siguieron saliendo en los vientres de los pescados que el dueño obsequiaba para la cena a los abnegados trabajadores, más adelante, al cruzar la esquina Norman y Alberto partían la cochina. Una vez Norman y Alberto fueron enviados por el dueño de la pescadería a Punto Fijo a comprar 100 kilos de pargos. Llegados al sitio de la compra, Alberto se para al frente de los cajones repletos de diversos tipos de pescado, y pide el más rojizo porque ese era el propio pargo, el vendedor insiste y le dice que el propio pargo es el de color más claro, Alberto le responde en forma airada. "¡Usted, no va a saber más de pescado que yo!". El vendedor le dice: "Bueno, si usted lo dice"; Alberto y Norman llegaron a Morón con 100 kilos de Catalana (pescado rojizo pero de muy baja calidad). Al poco tiempo quebró la pescadería gracias al erudito en pescados Alberto Moreno y a las andanzas de Norman Colmenares.


Fuente: Libro Crónicas desde Morón, escrito por el Profesor Alexis Coello.



El Barrio de Los Apamates

Dos semicurvas y una recta componen la vieja callejuela que se extiende de oeste a este. No posee otra salida que la misma entrada que es por la avenida Falcón, aunque uno o dos recovecos conducen a los peatones hacia los lados de los barrios El Jabillo y La Charneca. Este barrio fue emplazado en un terreno muy irregular, al borde de una gran ciénaga, llamada La Plancha, que lo cubre por el lado sur y en tiempo de lluvia se expande hacia el este. Por el norte le cae una quebrada intermitente que se une en el extremo de la calle a los terrenos cóncavos de La Plancha. Estas condiciones topográficas hicieron que las casas se acomodaran anárquicamente y la calle se configurara sin ninguna simetría u orden. Generalmente es estrecha, aunque en algunos puntos se ensancha; una que otra casa están a media calle.

El barrio se fundó en el segundo lustro de la década de los años cincuenta en terrenos de un antiguo potrero. Su creación fue producto de la inmigración de falconianos que vinieron tras los puestos de trabajo de la incipiente industria petroquímica, humildes corianos que parapetearon sus humildes viviendas con materiales sencillos o de desechos.

Los barrios del norte del municipio entre los cuales citamos a Bota Burro, El Mamón, El Jabillo y Unión, todos adyacentes a la avenida Falcón, fueron los que concentraron, en esa época, la mayor cantidad de "cabezones" provenientes de la tierra de los caquetíos. Entre los fundadores del barrio Los Apamates recordamos a José del Carmen Fernádez, Luis Acosta, José Faneite, Francisco Rodríguez, Isabel de Rodríguez, Dionisio Sánchez, Modesto Gotilla, Juan de Dios Lugo, Ramón "el loco", Cosme Coello, Domingo Manzano, Eustaquio Montañés, Fay Calembé, Tomás Méndez, Leonor de Quintero, Gregorio Quevedo, José Partida; por la Av. Falcón, los Romero y los Sirit.

En la quebrada húmeda había crecido una hilera de los altos apamates que cuando florecían el cielo del barrio se nublaba de violetas y los niños de entonces jugaban con las flores que al desprenderse de la cima caían girando en sí mismas como un trompo, y movidas por la brisa se hacía difícil tomarlas en el aire; ése era el juego, quien tomara mayor cantidad era el ganador.

Eran los tiempos de los juegos infantiles sanos y de la tradición muy venezolana. Lamentablemente han desaparecido y los muchachos de ahora se inclinan prematuramente por los juegos de adultos (caballos, loterías, etc.) o llevados por los valores foráneos que preconiza la televisión buscan entretenerse en actos que en la mayoría de las veces hacen apología a la agresividad y a la violencia.

Entre los juegos que disfrutaban los zagalos del barrio estaban: policías y ladrones, el fusilado (al que perdía se le deban vanos pelotazos por la espalda), las metras o canicas, riñas de trompos (más de uno lloraba cuando le rajaban el trompo), guataco por las orejas, palito matequillero, la pelota de goma callejera. Estos juegos empezaban y terminaban en un gran bullicio o algarabía. Otras veces los muchachos se acurrucaban en las aceras a oír los cuentos o historias de algún adulto o galanteaban a las muchachas con un rin de bicleta o un neumático que empujaban simulando un automóvil o andaban sobre una varilla de madera que se convertía en caballo.

Con el tiempo cayeron los apamates y al barrio se le llamó solamente Unión. Uno a uno fueron desapareciendo, uno por la acción del hombre y otros por fuerza de la naturaleza. La transformación llegó, los infantes se hicieron adolescentes, y éstos, adultos.

Buscaron el porvenir en los caminos tortuosos de la vida, el viejo barrio había servido para una etapa de la existencia, ya que se hacían necesarios nuevos horizontes. A uno pocos mayores se los llevó la pelona; otros, cuando jóvenes, se marcharon a Valencia; pocos sucumbieron ante las sustancias psicotropicas y la mayoría han encontrado otros lares y se mantienen fieles a principios de honestidad y laboriosidad.

Cuando fuimos concejales logramos asfaltarles su única calle y se les construyó una buena cancha deportiva. Giannatale le hizo un puente, lástima que hoy esté carcomido por la herrumbre. Los gobiernos (local y regional) sustituyeron la red de aguas blancas y lo dotaron de cloacas, aceras y brocales. La escuelita (construida por los fundadores) fue ampliada mejorándola considerablemente gracias a la intervenciones de las maestras Mirian, Loly y Haydée.


Barrio Unión fue el primer barrio de Morón que formó una junta de vecinos, no obstante, quedó sin protocolizar en las oficinas de registro.


Fuente: Libro Crónicas desde Morón, escrito por el Profesor Alexis Coello.



lunes, 30 de noviembre de 2015

Crónica de Alpargatón

Viniendo de los valles de Barquisimeto y San Nicolás hacia Morón, virando al costado derecho, al pie de la serranía, encontramos el caserío del antiguo Santa Cruz dealpargatón. Su territorio está emplazado en el valle del río del mismo nombre. Este ríonace en las cumbres de El Letrero, a una altura de 1.255 metros, su curso es largo y su caudal es permanente, a pesar de que su vegetación ha disminuido hasta en la propia cabecera por la actividad de subsistencia de los conuqueros y madereros. Elrío Alpargatón posee una cuenta tributaria de 96 Km2 y se conecta, por el este, como afluente del río Urama. En su lento descenso al mar prolonga hacia sus lados unas franjas pantanosas donde sobresale, en medio de charcas y ciénagas, unavegetación hidrófila.
Para 1720-1721 Olavarriaga en su instrucción señala: "El terreno monte muy cargado, este río de alpargatón es bueno, y si fuera trabajado pudiera tener canoas, pero fuera sin utilidad ninguna. Este río sale de las serranías, y pasa por el pueblo dealpargatón que es a 8 leguas de su boca, en el cual hay varias haciendas de cacao ". Torcuato Manzo Núñez nos dice, en su Historia del estado Carabobo, que la Iglesiade alpargatón se quemó cuando se celebraba la fiesta de San Vicente Ferrer y la hizo de nuevo el padre Lázaro Ignacio de Pava, que servía a Morón Y alpargatón en el año de 1738.
Al igual que Morón, alpargatón (el pueblo) no tiene fecha de fundación conocida, pero es indicativo que su núcleo demográfico originario se ubica en la aurora del siglo XVIII (en los alrededores de 1700). Al principio llegó a ser más importante que Morón yUrama, se constituyó como cabecera de esta trilogía de pueblos. El historiador Carlos Felice Cardot sostiene, que en un censo de población entre 1730 y 1733, Morón tenía solamente 8 casas habitadas por In conjunto de personas que no alcanzaban al medio centenar, Urama tenía 6 casas habitadas por 12 personas, el Salado contaba con 11 casas con 66 habitantes y alpargatón poseía 28 casas donde se alojaban 120 personas. Cuarenta años después, el obispo Mariano Martí (en 1773) señala lo siguiente: "San Francisco del Valle de Morón tenía 31 casas, 31 familias y 127 habitantes y San Vicente Ferrer, del valle de alpargatón, 45 casas, 45 familiasy 202 habitantes".
Durante la Guerra de Independencia, alpargatón aparece, junto con Morón, en el Plan de Gobierno Provisorio para Venezuela refrendado por el patriota Francisco Javier Ustáriz en la Concepción de La Victoria el 18 de agosto de 1813, Tercero de laIndependencia y primero de la Guerra a Muerte. En dicho plan, en su aparte N". 10, se hace una distribución o asignación de los jefes corregidores para las diferentes ciudades, villas y partidos capitulares (poblaciones más pequeñas) de la provincia de Caracas. El Jefe corregidor era la máxima autoridad gubernamental en cada provincia y para los efectos de la guerra se nombrarían en cada división político-territorial menor o pueblo, otro jefe corregidor que dependería del primero. Algunas ciudades o villas eran muy grandes y debían dividirse y algunos pueblos eran muy pequeños y por lo tanto debían agregárseles a otro mayor. En este caso, correspondió un jefe corregidor para Puerto Cabello, donde se agregó a Alpargatón y Morón; este jefe también tenía jurisdicción para Choroní, Cuyagua, Cata, Ocumare, Patanemo,Borburata y Goaigoaza.
También en la Guerra Federal vamos a encontrar la presencia de Alpargatón. Esta guerra que arrancó de los fértiles campos a millares de campesinos para que regaran con su sangre medio territorio nacional en obsequio a la ambición de los caudillas y con la esperanza de liberarse de la opresión. Alpargatón (y su hermano Morón también) se sublevó contra el gobierno godo o conservador en septiembre de 1846, siguiendo el ejemplo del "indio" Francisco José Rangel. Los grupos armados se organizaron en el centro del país, en Barinas, Guárico y Portuguesa, estos grupos estaban compuestos fundamentalmente por peones, manumisos y esclavos bajo el programa de "principio alternativo ", "elección popular", "honor a la oligarquía".

Sin lugar a dudas, Alpargaten fue un pueblo floreciente. Ayer estuvo preñado de haciendas de cacao, luego tuvo participación intermitente en las guerras de nuestro país, y hoyó es un puñado de caseríos en espera de su redención socio-económica.

Fuente: Libro Crónicas desde Morón, escrito por el Profesor Alexis Coello.



Urama, Parroquia de Juan José Mora

Urama estuvo casada en un tiempo con el occidente de Carabobo. Mantiene una relación histórica con Canoabo, Nirgua y Montalbán. Al principio, en 1628, perteneció a la jurisdicción de Nirgua por orden del gobernador Meneses, pero su núcleo poblador se estableció después de la fundación de Canoabo en 1711. En el plano religioso, Urama y Canoabo mantuvieron una vinculación estrecha, ambos se servían de los mismos curas, dependientes de la vicaría de Nirgua. En una iglesia de paja se veneraba a San Juan Bautista cuando en 1723 vino un cura de Cagua que había sido enviado por el Obispo Escalona y Calatayud. De esta visita se levantó un informe para proveer a la iglesia de un cura fijo que no lo tenía. En 1795 se cayó la iglesia de Urama, el cura Félix Antonio Martos fue a solicitar la construcción de una nueva y las autoridades eclesiásticas lo comisionaron a él mismo para que hiciera el reconocimiento del t4erreno, porque nadie quería venir de afuera por temor a contagios de calenturas.

En 1773, el Obispo Mariano Martí hace la siguiente referencia: "Este pueblo es fundado principalmente para los esclavos y otra gente libre que cultivan las haciendas de cacao comprendidas en este valle". Por cierto que en los nuevos tiempos su potencial cacaotero ha sido sustituido por los platanales y los cocoteros, lo que indica que sigue siendo un área de actividad agrícola y también pecuaria, puesto que en la zona existen grandes pastizales que envuelven una próspera ganadería. En 1835 se separaron Montalbán y Urama de la jurisdicción de Nirgua, a la que habían pertenecido desde 1628. Montalbán se convirtió en un cantón independiente y Urama pasó a ser parte de él. En 1873 Urama pasa junto con Morón a formar parte del distrito Puerto Cabello. Y en la gaceta oficial de agosto de 1981 aparece como municipio foráneo del novel distrito Juan José Mora, hoy en día es parroquia de este municipio. En 1921 se le llamó Camejo en honor al procer "Negro Primero". Esto se debió a que el General Gómez, durante la conmemoración del Centenario de la Batalla de Carabobo, quiso ponerle a todos los municipios de este estado los nombres de los héroes que participaron en la gran gesta, y así lo hizo mediante decreto del 24 de jumo de 1921.


La historia también nos dice que por aquí pasó el General del Pueblo Soberano con su programa de "Tierras y Hombres Libres" en la mañana del sábado 26 de marzo de 1859. Llegaba el General Ezequiel Zamora de Morón, donde había estado desde el 23 del mismo mes, cuando, proveniente del estado Falcón, instaló allí su cuartel general. Ese día Zamora llegó a Urama y se encontró con que los partidarios de su causa Joaquín Molina y los hermanos Casimiro y Esteban Herrera habían sublevado al vecindario a favor de la Federación. El ejército Federal siguió el camino de Guabina y el 27 de marzo sublevó al caserío de Canoabito.


Fuente: Libro Crónicas desde Morón, escrito por el Profesor Alexis Coello.



Casas de Tejas

A propósito de la venta de los terrenos municipales por parte del Ayuntamiento moronense resulta pertinente rememorar algunos aspectos relacionados con la tenencia de la tierra en nuestro municipio.
Bien sabido es que un tiempo después del descubrimiento y la conquista deVenezuela, la corona española ordenó el repartimiento de tierras entre los conquistadores y avanzados con la finalidad de hacer posible el poblamiento detierras incultas, otras veces se practicó en forma descarada el despojo a la comunidades indígenas. Esto conllevó a la concentración de la propiedad territorial en manos de los blancos criollos. Durante y después de la Guerra de Independenciasobrevinieron nuevos propietarios: los héroes y caudillos militares del momento.

Ya en la vida republicana se suscitaron una serie de guerras intestinas cuyo objetivo era la búsqueda del poder y, generalmente el éxito se coronaba con el apropiamiento de nuevas tierras por parte de los generales y oficiales de alto rango de los vencedores. Ninguna de estas refriegas se tradujo en tierras ni beneficios para los campesinos y tropas rasas de los ejércitos.

Quizás la que tuvo mayor orientación social fue la Federación, que pudo atraer tras su consigna de "Tierras y hombres libres" a grandes contingentes de campesinos y sectores depauperados de la población. En Morón, su hijo epómmo general Juan José Mora, baluarte de la lucha federalista, fue autorizado por el Ministerio de Fomento mediante la resolución del Ejecutivo Nacional de fecha 25 de junio de 1866 para que distribuyera entre los servidores de la causa Federal las tierrasperteneciente a la posesión "Casas de Tejas" cuyos linderos eran los siguientes: por el naciente, terreno de Sanchón, propiedad del general José Félix Mora. Poniente, terrenos de Alpargaten que se dividen en el lugar denominado Piedra de San Vicente, línea recta, norte a sur, a partir del mar hacia las cumbres altas de la serranía. Norte, el mar. Sur, las mismas cumbres altas agua abajo.

confinados al castillo Libertador en Puerto Cabello. Obviamente las tierras en cuestión pasarían al patrimonio de los gobernantes gomecistas.

A raíz de la muerte del dictador Gómez, el estado confisca todas sus pertenencias. La Posesión "Casas de Te/as "pasa a ser propiedad de la nación y como tales son vendidos por el Banco Agrícola y Pecuario, en 1955, al general Mazzei Carta, ministro durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Posteriormente el general Mazzei Carta le vende al Ministerio de Minas e Hidrocarburos. En la actualidad estos terrenos responden a diversos dueños, siendo el mayor propietario el Estado venezolano a través de diferentes empresas asentadas en la zona. Un lote de estos terrenos pertenecientes al Ministerio de Energía y Minas fueron cedidos en 1990 a la municipalidad moronense.
El general Mora muere "sin ejecutar aquella medida justiciera embargo, el mencionado decreto fue ratificado por el Presidente en el Consejo de Ministros el 19 de enero de 1987 y a la vez ordena al Presidente del estado Carabobo que proceda al levantamiento de los planos y a las mediciones respectiva para otorgar los títulos de los terrenos, en forma gratuita, a los beneficiarios.


En un par de años se produciría la Revolución Restauradora del general Cipriano Castro y con ella el ascenso de los andinos al poder acabando con la hegemonía de los liberales. Los andinos no sólo acapararían los puestos en la administración pública sino que también obtendrían del régimen, en forma excluyente, todas las prebendas generales por una nación que era manejada como si fuese una hacienda particular, ese fue el sentido que el general Gómez imprimió a su gobierno. No obstante lo anteriormente dicho, para 1910 el registrador principal del estado Carabobo, Francisco Seittiffe da fe de la existencia en sus archivos de la gaceta oficial de 1897 contentiva de la resolución sobre la posesión de "Casas de Tejas".



La Creación del Municipio Juan José Mora

Dentro de la organización político-territorial implantada por los españoles, el espacio que ocupa el municipio J.J. Mora perteneció antiguamente a la jurisdicción de Nirgua, es decir, que desde el mismo momento de la noción de Morón como pueblo, se convirtió en un solar nirgüense por mucho más de un siglo.

Esta jurisdicción se extendía por el occidente de Carabobo (Montalbán, Canoabo, Bejuma) y buscando por el noreste, hasta el río Sanchón, raya limítrofe con la jurisdicción de Valencia (a la cual pertenecía Puerto Cabello). En el acta del Poder Ejecutivo de 1811 Puerto Cabello obtiene el título de ciudad, Morón y Alpargatón aparecen como suburbios de éste. Igualmente en 1813 ambas poblaciones fueron adjudicadas a Puerto Cabello por el gobierno patriota como partido capitular (poblaciones pequeñas que dependían militarmente del jefe corregidor del puerto).

Por resolución de la Asamblea Legislativa del Estado Carabobo de fecha 3 de agosto de 1981 se crea el Distrito Juan José mora, desmembrándolo del Distrito Puerto Cabello, dejando atrás una relación filial de más de siglo y medio (170 años) del primero con respecto al segundo.

Con la Ley de división Político Territorial del estado Carabobo que conlleva a la elevación de morón a Distrito, también se cambia el límite oriental de Morón que correspondía en el cauce del río Aguas Calientes, en las cercanías de El Palito.

El nuevo límite se fijó en el curso de las aguas del río Sanchón, pasando la franja mesopotámica (asiento de la refinería Corpoven) a los lares de Puerto Cabello.

Se había logrado una aspiración de índole popular, una meta, un objetivo sobre el cual se erigían todas las esperanzas de superación colectivas de un pueblo que estuvo por largo tiempo abandonado, dejado

a su suerte por los que les correspondían, como entes gubernamentales, ocuparse de sus problemas básicos. Morón fue por mucho tiempo la cenicienta de Carabobo. En algunos dirigentes locales cundió el escepticismo, dudaban de que Morón por sí mismo pudiera abrirse paso hacia el progreso, quizás en sus mentes merodeaban tantos años de subordinación que hubo de propiciar una cultura de la dependencia (¿vigente hoy en día?) que no permite ver con claridad el sol tras el horizonte azul.

Unos alegaban que morón no poseía la suficiente base económica para costear los gastos burocráticos y los gastos de inversión puesto que las grandes empresas instaladas en el área eran de carácter nacional y por lo tanto estaban exceptuadas del pago al municipio. En fin, toda una serie de elucubraciones que se desplomaron como castillo de naipes ante el viento de la realidad. Pero no todo fue obnubilación, la mayoría del pueblo en forma entusiasta acompañó a sus dirigentes (el comité pro-distrito) y a las fuerzas vivas de la comunidad hasta obtener el logro deseado.

Previamente a la decisión de la Asamblea Legislativa, presidida en ese entonces por el diputado Antonio Toro, se tejió toda una controversia en cuanto a los términos Distrito o Municipio, controversia que involucró a la comunidad y al cuerpo legislativo. Sí a algún moronense se le ocurría decir que Morón debería ser elevado a municipio (apegado a la aceptación jurídica correcta) se le veía con recelo o era tildado de traidor, se pensaba que tal término rebajaría la condición de la entidad, por tanto, en el coro mayontario se inclinó por la denominación de distrito y los diputados que no iban a echar para atrás la manifestación de un pueblo, y así fue aprobado.

Cuestión más de forma que de fondo. Al poco tiempo se sucedieron reformas legales en sintonía con lo que establecen la Constitución y la Ley Orgánica del Régimen Municipal y se ratificaría al municipio como unidad política primaria cuya autonomía permite elegir a sus propias autoridades y recaudar e invertir ingresos.


Al año siguiente de la elevación de Morón a Distrito, 1982, se nombró por parte de la Asamblea Legislativa una Junta Organizadora (que no administradora) que se encargaría de dar los primeros pasos para la organización y funcionamiento del futuro Concejo Municipal. Esta Junta se conformó considerando la relación de fuerzas que integraban la legislatura de ese período y proyectando la misma, en miniatura hacía el municipio. De tal manera que la junta quedó integrada de la siguiente manera: Dra. Lida Gutiérrez y José Antonio Ortega por AD, Gladys de Moreno y Pedro Romero Coello por COPEI y quien esto escribe por el MAS. Entre las cosas más significativas de esta junta estuvo la reunión con el presidente de la República Dr. Luis Herrera Camping, la recopilación de diferentes proyectos de ordenanzas facilitadas por los organismos especializados: Aveci, Fundacomún, Corpocentro, etc. Y la conversión de una antigua casa, donde funcionaba una escuela, en la sede del Concejo Municipal, gracias a la gentileza del párroco Félix Escobar.


Fuente: Libro Crónicas desde Morón, escrito por el Profesor Alexis Coello.



La Antigua Nirgua, Génesis del Municipio Juan José Mora

Nirgua constituyó junto con San Sebastián, Valencia, San Carlos, Araure, Guanare, Barquisimeto, Tocuyo, Carora, Trujillo y Santa Ana de Coro las once jurisdicciones que conformaban la provincia de Venezuela o de Caracas para la primera mitad del siglo XVII. El nombre originario de la fundación de esa ciudad fue Santa María del Prado de Talavera. Como caso excepcional en estos territorios, fue una ciudad fundada con mulatos y no con blancos como era la tradición.

No obstante, su conquista y su posterior fundación no fue fácil para los blancos españoles. La resistencia que hacían en defensa de su territorio los bravos indios Jirajaras turbó la paciencia a más de uno de los gobernadores de la provincia: Sancho de Alquiza, García Girón, Francisco de la Hoz Berrío. Fue con el gobernador Juan de Meneses y Padilla (1624-1630) que se allanaron las tierras de Nirgua con el apoyo de los ayuntamientos de Nueva Segovia, El Tocuyo y Valencia, los cuales contribuyeron con hombres, dineros y provisiones evitando así que los indios continuaran "imposibilitando el tráfico entre sus respectivas jurisdicciones, con sus constantes robos y asesinatos, causando gravísimos perjuicios a sus comercios». Despejado el campo de la hostilidad indígena se facilitó el poblamiento y la organización de la provincia de Nirgua: «La destrucción del núcleo de residencia indígena de Nirgua, permitió que la provincia dedicara su esfuerzo al desarrollo interno de la provincia, a la defensa contra los enemigos exteriores, consolidándose las comunicaciones y las poblaciones del occidente al desaparecer totalmente la amenaza indígena" (1).

Los límites de la jurisdicción de Nirgua eran los siguientes: ai norte, la costa marítima desde el río Sanchón hasta el río Yaracuy; al este la jurisdicción de Valencia; al oeste la de Barquisimeto; y al sur la de San Carlos.

Cuando Pedro José de Olavarriaga visitó la provincia en 1720-1721 describió, en su instrucción general y particular los aspectos que siguen:

«.Punta de Morón, el Puerto de Morón es a la banda del oeste, y los navios se arriman a la misma punta que les sirve de resguardo, de esta punta prosigue la playa sin puntas ningunas, sino formando un arco cóncavo que es el golfo; atrás de Morón es la sabana sobredicha. El valle es distante 2 leguas de la playa y tiene varías haciendas de cacao. Los holandeses hacen mucho comercio en este paraje por ser el camino que baja délos valles de Barquisimeto y San Nicolás, y por acercarse siempre más de la isla de Curazao. El río de Morón se desemboca a 200 pasos geométricos de la punta y bastante aguas».

«De Punta de Morón al río de Alpargatón: esta distancia es playa, y el terreno monte muy cargado. El río de Alpargatón sale de las serranías, y pasa por el pueblo de Alpargatan que es a 8 leguas de su boca en el cual hay varias haciendas de cacao... A una cuarta de legua de Alpargatón sale otro río chiquito llamado rio del Salado, el cual sale también de los cerros, y riega un valle llamado El Salado el cual tiene bastante haciendas de cacao que por razón de los cerros y montañas sale a la costa por Morón». El río Yaracuy se debe considerar como muy importante a los intereses de su majestad, pues el provecho que se puede sacar de él, es bastante para asistir a la defensa de su costa.

Olavarriaga solicitaba al rey que construyera un fuerte en la boca del rio Yaracuy para defender el tráfico comercial que se hacia desde los valles de Nirgua, Barquisimeto y San Nicolás a través del río Yaracuy en canoas contentivo fundamentalmente de productos agrícolas que iban rumbo al puerto de Puerto Cabello con destino a la exportación. En relación a la productividad de la jurisdicción, Olavarriaga decía que «Nirgua es también una de las mejores de la provincia» y agrega: «esta .jurisdicción es abundante en frutos y sobre todo en cacao que se avalúa a una fanega (55 litros y medio de áridos)por cien árboles".

De los asentamientos que componían la jurisdicción de Nirgua, Morón era su mayor productor de cacao, recordemos que este producto fue uno de los más importante de América y que en España era tan codiciado como los metales preciosos. El valle de Morón en la costa representaba para Nirgua el 31% de la producción total (1.740 fanegas - 174.000 árboles), seguido del valle de Urama que proporcionaba el 26% (1.440 fanegas-144.000árboles), el valle de Alpargatón 6% (343 fanegas - 34,300 árboles), si sumamos los tres asentamientos que hoy forman parte del municipio Mora tenemos que hay un aporte del 63% del cacao de la provincia de Nirgua. Entre tanto el resto de la producción era completado por el valle del Yaracuy 15% (819 F-81.900 A), San José de Canoabo 14% (774 F-77.400 A) y el valle de Cabría el 8 % (535 F-53.500A).

No todo el cacao se iba a la exportación, un remanente quedaba en las haciendas para el consumo interno. Así como los indígenas bebían el Chorote que después los españoles lo convirtieron en chocolate al agregarle leche, azúcar y vainilla; los habitantes de esta región consumían el Cerrero (bebida amarga), por lo cual Olavarriaga se quejaba porque gastaban anualmente 250 fanegas de cacao en esta bebida generalizada, en toda la jurisdicción.


Vaccari San Miguel Leticia: "Sobre Gobernadores y Residencias en la Provincia de Venezuela ". Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, Caracas. 1992, Pgs. 107 y 108.



Fuente: Libro Crónicas desde Morón, escrito por el Profesor Alexis Coello.



Evolución Cronológica Morense

En esta síntesis cronológica partimos del año en el cual tenemos testimonios más remotos del nombre de Morón.

Siglo XVI

En 1578, don Juan de Pimentel levanta un croquis del golfo Triste y menciona los siguientes ríos"Aroa, Aracoy (o Yaracuy) y Morón".

Siglo XVII

1628, el gobernador Juan de Meneses y Padilla incorporó a Urama a la jurisdicción de Nirgua; se induce que los territorios de Morón y Alpargatón también formaron parte de ella.

1683, don Gabriel Fernández y Villalobos , marqués de Barinas y Guanare, envió a su rey un documento denominado "Grandeza de Indias" y un fragmento que dice: "A poca distancia que se sale de Puerto Cabello se da en las playas de Paravachoa, que es, el pasaje donde los enemigos suelen asaltar a tierra para ir a morón, pueblo de indios..."

Siglo XVIII

1700, aparece Morón en los registros eclesiásticos como Santa Ana de Morón.

1720, se levantó un inventario de una iglesia que existió a cargo del capellán Sebastián de Herrera y se comprobó que Santa Ana era la patrona del poblado.

1720-1721, se levanta un censo geo-económico del territorio por Pedro José de Olavarriaga, el cual dice: «Morón, el valle es distante 21 leguas de playa y tiene varias haciendas de cacao las cuales dan L 740 fanegas. Alpargatón, el río es bueno y si fuera trabajado pudiera tener canoas, pero sin utilidad alguna».

1721, muere a manos de su esclavo don Fernández Caballero. El esclavo es decapitado y sus restos son esparcidos a los buitres.

1723, visita a Morón y a Urama un cura de Cagua enviado por el obispo Escalona y Calatayud. Aquél encontró una iglesia de paja sin cura fijo y que estaba dedicada a veneración de San Juan Bautista.

1730, se produce el alzamiento de Andresote y tuvieron que venir los frailes capuchinos Tomás de Pons y Salvador de Cádiz para redimir religiosamente a los insubordinados.

1738, se quemó la iglesia de Alpargatón cuando se celebraba la fiesta de San Vicente de Ferrer, luego el padre Ignacio de Paiva, que sirvió en Morón y Alpargatón, la hizo de nuevo.

1768, visita de don Ángel Altolaguirre señalando lo siguiente: existen "crías de ganado y otros animales, como asimismo manufacturas, cosa alguna, entrándole de afuera dulces y vestidos... su tierra fértil y capaz de producir tabaco y otros frutos".

1772-1773, visita del obispo Mariano Martí encuentra a Morón como "un pequeño caserío ubicado a escasos metros del río del mismo nombre, habitado por esclavos y otras gentes libres que cultivan las haciendas de cacao".

1795, se cae la iglesia de Urama que luego fue reconstruida por el cura Félix Antonio Matos,

Siglo XIX

1811, se otorga el título de ciudad a Puerto cabello. Alpargatón y Morón aparecen como Parroquias de la nueva ciudad.

1813, en el plan provisional de gobierno republicano se incorporan Morón y Alpargatón al corregimiento de Puerto Cabello.

1824, se promulgó la ley de división político-territorial de la República de Colombia en la cual se le da la denominación de Carabobo al territorio que hoy ocupan los estados Lara, Yaracuy, Cojedes y parte de Aragua. Morón y Alpargatón formaron parte como parroquia del cantón Puerto Cabello, no así Urama, que siguió integrada al cantón de Nirgua.

1826, el Libertador Simón Bolívar pasa por Morón y sigue a Puerto Cabello.

1831, fusilan a varios moronenses por rebelarse contra el gobierno.

1832, se crea la provincia de Barquisimeto separándola de Carabobo. Morón y Alpargatón son parroquias de Puerto Cabello.

1835, se crea el cantón de Montalbán dividiéndola de Nirgua. Urama pasó a ser parte del cantón Montalbán.

1835, nace el general José Félix Mora, presidente del estado Carabobo.

1854, Alpargatón y Morón se fusionan en una sola parroquia, llevando el nombre de este último.

1856, Urama se integra como parroquia al cantón de Puerto Cabello, separándose del cantón de Montalbán.

1859, llegan a Morón, en meses diferentes, los generales Ezequiel Zamora y Juan Crisóstomo Falcón. Este mismo año las fuerzas del gobierno tomaron represalias e incendiaron los caseríos de Morón, Sanchón y Alpargatón.

1864, Morón y Urama pasan a ser municipios del distrito de Puerto Cabello.

1866, el gobierno decide entregarle a los combatientes federales de Morón las tierras de la posesión Casas de Tejas, y encomienda al general Juan José mora para la repartición.

1866, es presidente del concejo Municipal de puerto Cabello el general José Félix Mora, nativo de Morón.

Siglo XX

1901, el municipio Morón comienza a llamarse Mora.

1921, al municipio Urama se le llamó Camejo en honor al Centenario de la Batalla de Carabobo.

1933, se inaugura la carretera Morón-Coro.

1936, se lincha al jefe civil gomecista de apellido Uribe por parte de una poblada.

1945, en lucha contra la malaria se riega por primera vez el DDT en Venezuela, hecho que se llevó a cabo en el territorio moronense.

1953, se crea la Petroquímica de Venezuela.

1981, se crea el distrito Juan José Mora, escindiéndose de Puerto Cabello y conformado por Morón y Urama.

1983, por ley, los distritos pasan a llamarse municipios autónomos, así Morón derivó en municipio urbano y Urama en municipio foráneo.


1990, los municipios autónomos pasan a llamarse simplemente municipios y sus divisiones parroquias.



Fuente: Libro Crónicas desde Morón, escrito por el Profesor Alexis Coello.



Morón Pasado y Presente

El antiguo San Francisco del Valle de Morón formó parte de la jurisdicción de Nirgua hasta la segunda década del siglo XIX. Es a partir de 1811 cuando se incorpora oficialmente como entidad subalterna a la jurisdicción de Puerto cabello. Como la mayor parte de los pueblos de Venezuela, Morón no tiene fundación oficial, fue surgiendo lentamente entre el fragor de los tambores y el sudor o la sangre del negro africano que hacían germinar las labranzas de un puñado de haciendas de cacao, tal como nos lo revelara Don Ángel Altolaguirre en 1764" / "Existen cinco haciendas de cacao, que produjeron para el citado año 64, alrededor de 225 fanegas, que producen también maíz y plátano que llevan al puerto a vender, que exista cría de ganado y otros animales que hay algunas manufacturas, pero que de afuera dulce, carne y vestidos".

Su cercanía al puerto de Puerto Cabello lo convirtió en un excelente proveedor de productos agrícolas para la exportación a la vez que un constante consumidor de bienes manufacturados. Asimismo su situación en el arco costero central posibilitó con mucha frecuencia las acometidas de las actividades de comercio ilegal con los holandeses que desde la isla de Curazao operaban en todas las zonas del litoral burlando la estricta vigilancia de la Compañía Guipuzcoana, de allí que entre los años 1732 y 1735 se levantara el zambo Andresote en las riberas del río Yaracuy defendiendo el contrabando con los holandeses y apoyando a los hacendados, comerciantes y demás pobladores de la región.

El nombre de Morón le viene a su río, que en 1578 ya aparecía en el croquis levantado por don Juan de Pimentel, el nombre pasó del río al incipiente poblado de entonces. Probablemente este apellido lo trajera a Venezuela el encomendero y capitán Juan de Morón, quien fue fundador y alcalde de la primogénita ciudad de Maracaibo (Rodrigo de Maracaibo), participó en la conquista de Cuicas (Trujillo) y en Nueva Segovia (Barquisimeto) blandió su espalda para defender los intereses de su rey español. Después se viene a Nirgua donde se residencia y gasta parte de su fortuna. Es factible que el apellido de este ilustre conquistador se presentara para colocársele a un río de su jurisdicción nirgüense.

Otros poblados del área también tuvieron relativa importancia para la segunda mitad del siglo XVIII, nos referimos al caserío de Alpargaten que llegó a ser cabecera de pueblo y tuvo en su oportunidad más habitantes que Morón, el obispo Mariano Martí nos dice que en 1773 "San Francisco del Valle de Morón tenia 31 casas, 31 familias y 127 habitantes y San Vicente Ferrer del valle de Alpargatón, 45 casas, 45 familias y 202 habitantes".

Al principio se tuvo como patrón al pueblo de San Francisco, pero luego se comprobó en los registros eclesiásticos -a partir de 1700- que el verdadero patrón o matrona era la virgen de Santa Ana, año en el cual comienza a adquirir fisonomía de pueblo.

Durante la Guerra de la Independencia se destacó uno de sus hijos: el general Juan José Mora -epónimo del municipio- quien con el grado de sargento primgro había ingresado bajo las órdenes de Juan Uslar, además fue miembro de la compañía de granaderos que tomaron la plaza de puerto Cabello en 1823 con la hábil conducción del centauro José Antonio Páez.

Morón fue un pueblo sacudido por el movimiento federal. Contingentes de moronenses salieron tras los pasos de los generales Zamora y Falcón en ocasión de sus llegadas a este terruño en el mes de marzo y de julio, respectivamente, del año de 1859. Inspirados en su consigna "Tierras y hombres libres" lucharon en la batalla de El Palito derrotando a las tropas godas, luego siguieron por los caminos de María Lionza en pos de los oligarcas. La Federación se llevaba a centenares de moronenses y a sus dos hijos predilectos: el Gral. Juan José Mora y José Félix Mora. Este último llegó a ser presidente del estado Carabobo en las postrimerías del siglo pasado, fue leal amigo del Gral. Joaquín Crespo y de su Revolución Legalista.

Fue en Morón donde se disparó el primer tiro contra el paludismo un 2 de diciembre de 1945, ese día domingo revivieron las esperanzas de un mejor porvenir. Venezuela era presa fácil de la malaria, en los caminos y en los humildes ranchos yacían cuerpos inertes, la vida se truncaba en corto tiempo, "cuando Levi Borges -guarda jefe de la primera cuadrilla de los dedetizadores- llamó a la puerta de un rancho de bahareque y techo de palma, en el Municipio Morón, estaba comenzando para Venezuela una nueva etapa de profundas transformaciones", o como diría después Uslar Pietri: "La transformación social y económica que está sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo, sino el gran parte de la Venezuela sin malaria". Pues este hecho de trascendencia histórica ocurrió el Morón con la aplicación por primera vez del DDT en el país, fueron protagonistas de este acontecimiento los doctores Amoldo Gabaldón, Enrique Tejera, Arturo Luis Berti y otros. Esta hazaña marcó para Morón un rescate de la malaria y su enrumbamiento definitivo hacia el progreso.

Después de 1945 la población moronense se multiplicó. De aquellos 800 habitantes que quedaban ese año se saltó a 2.278 en 1950. Su gente ya sana se incorporaba a sus labores agrícolas. Pero en realidad la verdadera vocación de este territorio es la vocación industrial por su estupenda posición geográfica, accesible a los centros económicos más importantes del país, es por ello que se produce una inversión, tanto pública como privada que van a dinamizar el área, y de un espacio de uso agrícola se pasa violentamente a un espacio de uso industrial. Es así como el año de 1953 se crea la petroquímica que va a dar sus frutos en 1957 con la producción de clorosoda, En 1954 ingresa la industria papelera Venepal, siendo productiva en 1961. en la década de los sesenta se instala la Mobil Oil Company (hoy Corpoven) en jurisdicción de Morón igualmente lo hace la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP) en las adyacencias de la petroquímica. En el año 63 se ubica en Palma Sola la planta ensambladura Volkswagen, en los años 70 hace realidad la Planta Termoeléctrica del Centro (Planta Centro), en las inmediaciones de Pequiven se agruparon las empresas mixtas: Tripoliven, Ferralca y Produven productoras de tripolifosfato de sodio, sulfato de aluminio y cloroflorometanos respectivamente. En 1976 se crea la Compañía Anónima de Industrias Militares (Cavim). Todo esto va a impulsar a Morón hacia su crecimiento económico y hacia una mejoría del nivel de vida de sus pobladores.

Las fuerzas vivas de Morón logran en 1981 que la Asamblea Legislativa del estado Carabobo lo eleven a la categoría de distrito obteniendo así su autonomía eligiendo sus primeras autoridades municipales en el año de 1984.


Morón es hoy uno de los municipios industriales más importantes del país, se han consolidado sus finanzas públicas municipales que en menos de 15 años lograron ascender de 4 millones de bolívares en 1984 a mas de mil millones en 1997, por supuesto, que hay que tomar en cuenta la devaluación de la moneda, pero sin embargo no deja de ser significativo este incremento. Han mejorado sus servicios básicos como la vialidad, el ornato urbano, el servicio de agua y la electricidad se ha extendido por todos los rincones del municipio, se perfila en el futuro una provechosa actividad turística, se asientan nuevos establecimientos comerciales y pequeñas industrias, han aumentado considerablemente las instituciones educativas, numerosos moronenses se han formado en las aulas universitarias. Desde luego, persisten serios problemas como la contaminación ambiental producto de las emanaciones químicas (líquida y gaseosa) de las empresas, se ha acelerado el déficit habitacional, el desempleo ha llegado a índices inusitados, no obstante ser una variable de índole nacional. Sin embargo Morón sigue creciendo y tocará los umbrales del segundo milenio con una población que sobrepasará a los 80 mil habitantes.



Fuente: Libro Crónicas desde Morón, escrito por el Profesor Alexis Coello.



Prólogo Libro Crónicas desde Morón

Morón encrucijada en el tiempo donde aún resuenan en noches silenciosas los chasquidos metálicos de los sables revolucionarios de la Federación y a lo lejos las voces de mando de Zamora y de Falcón.

Como Cronista De San Diego y Consultor Jurídico de la Corporación que agrupa en su seno a todos los Cronistas Oficiales de la geografía carabobeña, confieso que constituye, para mi, un significativo honor la deferencia especial que ha tenido conmigo el muy apreciado amigo y abnegado Cronista de Morón, Profesor Alexis Coello, al depositar en mis manos -una inolvidable tarde de mar, de canciones y recuerdos- un legajo de interesantes crónicas publicadas con antelación en la sección costera del diario Noti Tarde, en su esperada y leída columna Desde Morón, con el propósito de que le hiciese la presentación a tan ricas páginas -todas impregnadas con ese suculento sabor telúrico que brota de las entrañas del alma colectiva del sentimiento moronense- que al fusionarse en un todo, con el homenaje de la imprenta, dieron como producto final este nuevo y valioso aporte a la bibliografía carabobeña.

Traigamos a este espacio la voz autorizada del Cronista Mayor de todos los tiempos en Venezuela, el muy valenciano Cronista de Caracas Don Enrique Bernardo Núñez: «Un pueblo sin anales, sin memoria del pasado sufre una especie de muerte, viene a ser como aquella tribu que sólo andaba por el agua para no dejar su huella» y... qué profunda huella ha dejado marcada, para la posteridad, el ilustre Cronista de Morón con la edición de este libro, testimonio fiel de su profunda erudición académica.

Por lo que respecta a nosotros siempre ha gravitado, en nuestro interior, como una constante, el firme criterio de que si se quiere eliminar un pueblo de la historia hay que comenzar por eliminar la historia de ese pueblo; por lo consiguiente: esa marcada dipsomanía que refleja el Prof. Coello por todas aquellas cosas que respiren esencia del pasado, lo inducen a calmar la sed bebiendo, hasta la saciedad, el milagroso elixir que brota de la fuente cristalina que nutre el álbum historiográfico de la vida de los pueblos, lo que nos garantiza admultos anuos la existencia de Morón en el contexto del tiempo, y que hoy, gracias a la epistemológica pluma del acusioso investigador de su devenir histórico, la progresista ciudad de Morón se encuentra robustecida porque él ha sabido continuar con mística y dignidad la noble empresa emprendida por ese gran roble y excelente amigo Don Miguel Elias Dao, Cronista de Puerto Cabello y Presidente Honorario Vitalicio de la Asociación de Cronistas de Venezuela, quien con sus hermosos 82 años a cuesta sigue demostrando la misma energía que ayer derramaba.

Cuando nos adentremos en las refrescantes páginas de este documentado estudio, nacido como el ave Fénix de las cenizas, hemeroténicas, de crónicas viejas, recorreremos, sin cansancio y de un solo jalón, la idiosincrasia; el sentir, el pensar y el querer, de ese noble terruño que bajo los signos de las saetas inexorables del tiempo se abre -con el corazón abierto como una flor de cayena- a todos los caminos de la patria, esos mismos caminos que condujeron los pasos hasta Morón de la diáfana figura del Pater Patriae un 31 de diciembre de 1826, que hizo que todas «Las casas del pueblo se vistieran de soles» como lo dibuja Don Miguel Elías Dao; precisaremos el dato exacto de la evolución cronológica morense, como lo detalla, fehacientemente, el Cronista en uno de sus artículos: el nombre de Morón lo conseguiremos por vez primera en 1578 en un croquis levantado por Juan de Pimentel. En 1628 se incorpora a la jurisdicción de Nirgua -según inducciones del erudito Cronista-.

En 1700 se ubica en los registros eclesiales como Santa Ana de Morón. En 1730 la abismada población contempla el alzamiento contra la Real Compañía Guipuzcoana del valiente zambo valenciano Juan Andrés López del Rosario, mejor conocido como Andresote o bajo los apodos de Bemba e trueno, Boca e'jarro (por la protuberancia de los labios), Cara e' susto o Pata pal' monte. Durante 1772 - 1773 recibe la visita, itineraria, pastoral del Obispo de la Diócesis de Caracas, limo. Exmo. Mons. Don Mariano Martí, quien suministró al niño Simón Bolívar el sacramento de la confirmación en la fe católica. El 25 de junio de 1824 con la creación de la Provincia de Carabobo por el Soberano Congreso de Colombia, Morón se desprende de Nirgua y se integra al Cantón de Puerto Cabello; (según lo consagrado en la Constitución del 28 de marzo de 1864 los Cantones se llamaron Departamentos, luego Distritos, Municipios Autónomos en 1983 y desde 1990 Municipio).

En 1859 llegan a Morón los Generales Zamora y Falcón e instalan el Cuartel General de la Revolución Federal. Movimiento que culminó con el Tratado de Coche en 1863 y es nombrado Presidente de la República Juan Crisóstomo Falcón. En 1901 el Municipio Morón comienza a llamarse Mora en homenaje a la memoria de su hijo epónimo Juan José Mora. El 2 de diciembre de 1945 gracias a los doctores Arnaldo Gabaldón, Enrique Tejera, Arturo Berti y otros proceres revolucionarios de la ciencia, se comenzó a combatir al fatídico ejército del hasta entonces victorioso General Paludismo con los mortíferos misiles del D. D. T. (dicloro- difeniltricloroetano) bajo el mando del Jefe de la Primera Cuadrilla de dedetizadores Levi Borges, resultando favorecidas las armas de la República. Expresa el Dr. Arturo Uslar Pietri en una de sus reflexiones: «.La transformación social y económica que está sufriendo nuestro país en el presente no es puramente la consecuencia de la Venezuela con petróleo, sino en gran pane de la Venezuela sin malaria». En el lugar donde se libró la primera batalla contra el fatal enemigo, que tenía desolada a Venezuela, hoy se levanta el monumento al zancudo muerto, ideado por el valenciano Don Ramón Chazzím, llevado a cabo por el Club de Leones de Valencia e inaugurado el 2 de diciembre de 1955. El año 1981, por Acuerdo de la Asamblea Legislativa del estado Carabobo, es creado el Distrito Juan José Mora, conformado por Morón y Urama que se desmembraron del Distrito Puerto Cabello.

En el mes de abril de 1997 a proposición del Alcalde Ing. Rafael Garrido fue aprobado unánimemente por la ilustre Cámara Municipal como Primer Cronista Oficial de la urbe el Prof. Alexis Coello, que venía de ocupar la curul edilicia en ese mismo Ayuntamiento por un lapso de nueve años. Obviamente, jugó un papel primordial en la conciencia de los concejales, para tan importante e histórica decisión, los méritos y virtudes que engalanan la honorable personalidad del hoy ilustre Cronista moronense; acrisolado espejo donde deben contemplarse las nuevas generaciones (y las viejas también) para orgullo de la patria.

El Profesor Alexis Coello vio la luz primera en la Península de Paraguaná, en 1956, de muy niño sus padres constituyeron un cristiano hogar en suelo moronense, suelo al cual el Prof. Coello le ha dedicado con auténtico amor filial lo mejor de su existencia. Egresó, con honores, del Instituto Pedagógico Universitario de Maracay en la especialidad de Ciencias Sociales, Profesor Titular del Liceo Ambrosio Plaza, donde se le quiere y se le respeta, experto en materia municipal, director fundador de la revista Morón ayer y hoy; luce sobre su pecho las veneras de las Ordenes Mérito en el Trabajo y Juan José Mora, su obra histórico-literaria se circunscribe a los siguientes libros: Pinceladas en el tiempo, que tuve el placer de disfrutar en San Javier del Valle, una gélida madrugada merideña, en ocasión de efectuarse la XXVII Convención Nacional de Cronistas de Venezuela, Morón y estas páginas donde se retrata, en toda su intensidad, con el lente mágico de la palabra, la historia grande y la historia pequeña, como la de Clodomiro que a su caballo se lo llevó el atraso y a su Clarita se- la llevó el progreso y a él... se lo llevó la tristeza; vivencias; travesuras juveniles, que hablan de una época, como aquella del ciego Estanislao, que era ciego pero que no era bolsa; folklore, costumbres, tradiciones, sueños y añoranzas, que reflejan el espíritu poético y romántico del artífice: "El tractor del progreso echó al suelo las últimas espigas del vergel de la vieja aldea".

En verdad, como amante de la buena lectura y del dato 'histórico preciso, al final de la lectura de las páginas que depositaron en mis manos -una inolvidable tarde de mar, canciones y recuerdos-deseaba que se multiplicaran para seguir disfrutando de tan didáctica y amena lectura, fundida en el crisol de la llama ardiente de la nacionalidad, pero estamos seguros que la producción prolifera del muy distinguido Cronista no se detendrá con las piedras que, algunas veces, se presentan en el camino, por el contrario, muy pronto, estamos seguros, nos sorprenderá, gratamente, con una nueva producción.


Julio Centeno, hijo


Fuente: Libro Crónicas desde Morón, escrito por el Profesor Alexis Coello.